«Ya tengo el seguro del trabajo»: lo que de verdad pasa con esa póliza el día que te vas

Hay una frase que escucho casi todas las semanas, en la cocina de alguna casa o por teléfono a las nueve de la noche: «Mario, gracias, pero yo ya tengo el seguro del trabajo». Y siempre contesto lo mismo, sin discutir nada: perfecto, vamos a verlo juntos. Saca el papel, fíjate en cuánto dice que cubre y busca la palabra «grupo». En quince años haciendo esto he visto muchas veces lo que pasa el día que esa persona deja la empresa, y casi nunca es lo que la familia imaginaba. Ojo, no te estoy diciendo que el seguro del trabajo sea malo. Te estoy diciendo que no es tuyo.
El seguro del trabajo pertenece al trabajo, no a ti
Un seguro de vida de grupo funciona así: el dueño del contrato es la empresa, no el empleado. Tú tienes un certificado de participación mientras seas empleado elegible y mientras la empresa mantenga ese beneficio. Ahí está la letra pequeña que nadie lee el día de la orientación, entre veinte papeles y un video de seguridad. La empresa puede cambiar de aseguradora, puede reducir el beneficio o puede quitarlo en la próxima renovación, y tú no votas en esa decisión. Tampoco te avisan con años de anticipación. Es un beneficio del empleo, con la misma vida que el empleo.
Los momentos en los que esa póliza se apaga
- Te despiden o cierra la planta, y con la última nómina se va también la cobertura.
- Renuncias porque encontraste algo mejor, y en el trabajo nuevo hay un período de espera antes de que empiecen los beneficios.
- Te bajan las horas y dejas de ser empleado de tiempo completo, que era el requisito para estar en el plan.
- Te jubilas, justo a la edad en la que una póliza nueva cuesta más y tu salud ya no es la de los cuarenta.
- Te enfermas, se termina la licencia y la empresa deja de pagar su parte.
Fíjate en algo incómodo que tienen en común esos cinco momentos: ninguno se elige con calma y con dinero en el banco. La cobertura desaparece exactamente cuando la casa está más apretada. Y hay un detalle más que duele: en el trabajo te aceptaron sin preguntarte nada de salud, y una póliza nueva sí mira tu edad y tus condiciones. A los treinta y ocho eso casi no importa. A los cincuenta y nueve, con diabetes de siete años, importa mucho. Lo digo así de simple cuando estoy sentado frente a alguien: el seguro del trabajo cubre la etapa en la que estás en esa empresa, y tu familia no es una etapa.
La carta que llega después, y por qué casi nadie la usa
Cuando sales, muchas veces recursos humanos manda una carta ofreciéndote convertir o llevarte esa cobertura a una póliza individual. Suena a solución, y a veces lo es. El problema es práctico: hay una ventana de días para responder, la carta llega mezclada con el resto del papeleo de la salida, y el precio ya no es el del grupo porque ahora pagas tú el cien por ciento, sin la parte que ponía la empresa. He visto familias encontrar esa carta meses más tarde, ya vencida, cuando estaban buscando otra cosa en la caja de documentos. Y he visto a gente que sí llamó a tiempo y quedó bien. La diferencia entre las dos historias no fue la suerte, fue que alguien leyó el papel y preguntó.
El seguro del trabajo cubre la etapa en la que estás en esa empresa, y tu familia no es una etapa.
Al salir del trabajo no solo se va el seguro de vida
Con la misma llamada se va, casi siempre, el seguro médico de la familia. Aquí sí tengo una buena noticia, y quiero que la sepas aunque no hablemos nunca: perder la cobertura del empleo es un cambio de vida que abre un Período Especial de Inscripción de 60 días en el Marketplace, o sea Obamacare, fuera de las fechas normales. La inscripción abierta federal va del 1 de noviembre al 15 de enero, pero para este caso no tienes que esperar a noviembre. Por ley, ningún plan puede rechazarte ni cobrarte más por una condición preexistente. Y según tu ingreso y el tamaño de tu hogar puede haber subsidio: hay familias que terminan pagando $0 o casi $0 al mes, si califican. El precio no lo pongo yo, lo determina el Marketplace. Te lo explico con calma en mi guía de Obamacare del sitio, y la cotización real se hace en plansaludfamiliar.com. Que un agente te acompañe no le cuesta nada a la familia.
Lo que le digo a cada familia que ya tiene el del trabajo
- Quédate con el del trabajo. No te pido que lo canceles, es un beneficio y está bien tenerlo mientras dure.
- Ten además algo que sea tuyo, con tu nombre como dueño, que no dependa de la nómina ni de la próxima renovación.
- Empieza por lo que de verdad cae sobre la mesa la primera semana: el funeral. En Texas he visto cotizaciones de $4,000 a $18,000, según la funeraria y lo que pida la familia.
- Para eso existe el seguro de gastos finales: desde $30 al mes, sin examen médico, de 30 a 85 años, y se aceptan condiciones comunes como diabetes o presión alta. El dinero llega directo al beneficiario, sin pasar por la empresa.
- Si lo que te quita el sueño es la hipoteca o el ingreso de la casa, entonces hablamos de seguro de vida, con cobertura desde $50,000.
- Revisa el beneficiario. Es el dato que más veces he visto mal escrito, y es el que decide quién recibe el dinero.
Saca el papel del seguro del trabajo y lo revisamos juntos por teléfono. Si resulta que estás bien cubierto, te lo voy a decir igual.
Llamar al 1-877-401-1777Toda cobertura está sujeta a aprobación y varía según edad, estado de salud y estado de residencia. Montos y primas se confirman en la solicitud. Los planes de salud del Marketplace y cualquier subsidio dependen de tu ingreso y del tamaño de tu hogar, y los determina el Marketplace, no el agente. Mario Barrera, agente de seguros licenciado. Lic. TX #3008095, NPN 17440153. Licenciado en Texas, California, Florida, Nueva York, Illinois, Arizona, Virginia y Maryland.
¿Tienes dudas sobre tu cobertura?
Primero reviso lo que ya tienes, sin costo. Luego te digo honestamente si necesitas algo más.